miércoles, 26 de septiembre de 2012

GRACIAS.

Y si voy a empezar a escribir sobre el final, nuestro final, que sea con la palabra GRACIAS, es mi obligación reconocer lo maravilloso que se volvió mi mundo en cuestión de segundos, allá, cuando el calendario indicaba abril y la fecha decía que ocho de ese mes era. Sé que a un orgulloso como yo, le cuesta y mucho admitir en momentos de dolor, lo magnifica que hiciste mi vida, la excelente manera en que la vivía a tu lado, no logro encontrar punto de comparación alguna con cualquier momento de felicidad que dichosamente me haya tocado vivir. Lo complicado que se volvió nuestro vínculo, eso que de nuestras manos hiciera que se escapara; hoy me cuesta perder y dejar a mi corazón nuevamente aislado de aquel sentimiento que sin dudarlo lo sentí y amor lo llamé. Mas no voy a volver a la duda aquella de matarme pensando en qué fue lo que nos pasó, porque así me la puedo pasar perdido en la desesperación al no encontrar la respuesta idónea que solucione de una vez por todas el dilema, lástima que ya sea tarde.
¿Por qué te equivocaste? ¿Por qué me equivoqué? por qué fueron tantas las veces en las que no paramos de hacernos daño, por qué hay tantos por qués y muy pocas contestaciones saludables, ¿por qué? ¿por qué?. Es triste, que me van a hablar de dolor, ni siquiera se atrevan a sugerir un camino ni mucho menos a darme un consejo cuando no tienen ni idea de lo difícil que es pasar por lo que me toca pasar, cuando ni se imaginan lo que es tener el alma desgarrada de ver como la soledad vuelve a invadir y no hay dónde acudir porque la persona que estaba incondicionalmente ahí para escucharte, ya no está. 
Que te quede claro que te perdono todo, pero no te lo digo porque aún cuelga en mí, aquel estúpido miedo que para revelar y ocultar sensaciones sólo sirve. Yo me estoy muriendo, y sé que lo merezco al hundirme en este drama que me pone inconsolable e invadido de soledad, no quiero mentir, por eso no admito ni creo que estaré mejor, pues cuando imaginé envejecer a tu lado conocí y deseé lo que era un futuro maravilloso, perfecto e insuperable.
Las cosas van a cambiar, pero es la simpleza de ellas las que de verdad voy a echar de menos, pues sin ti, las mazanas vuelven a ser manzanas, las mariposas vuelven a ser mariposas, el taladro vuelve a ser taladro, el baile de la chipi vuelve a ser un simple baile, es aquella sencillez la que siento con mucha pena irse de mi vida para siempre. Desearía que no fuera así, con todas mis fuerzas y ante todo pronostico, el corazón me dice que por todo lo vivido y recorrido, por todo lo dicho y hecho, merecemos una oportunidad más; pero la razón me dice lo contrario y hoy me toca hacerle caso a ella, a pesar de lo complicado que es lidiar con una cabeza que se encuentra repleta de recuerdos que convertimos en historia. Te escribí muchas veces, pero la carta más importante nunca te la llegué a dar, mis confesiones mis ganas de culpar a mis ilusiones, lo que me hizo una persona diferente, lo que me vuelve una persona normal, me hubiese gustado que la leyeras, que te enteraras de lo maravillosa y exacta que eres, pero que nunca admito, que supieras que lo mejor de mi vida tiene tu nombre y tu apellido, que comprendas que a tu lado yo, el ser más envenenado y furioso que existe, era capaz de tirarse al piso muerto de la risa porque evitar tus cosquillas era la excusa porque en realidad siempre las buscaba. Que nunca cambies, eres una persona magnifica, estupenda desde cualquier punto de vista, que nunca se te vaya la inocencia esa que te hace ser una niña sin infancia que juega con hilos tratando de armar cocos y que con sus manos aplaude y entona el juego del vampiro que medio loco está; jamás pierdas ésa candidez que te hace una persona única, pero única. Pues a mí me toca el papel del malo nuevamente, el de querer ser odiado, el de querer estar siempre molesto, el de romper vínculos de una vez por todas, ya que estúpidamente creo que esa es la manera más fácil de no sufrir tanto, compensando el amor sentido alguna vez con odio puro. 
Que no estés triste nunca más, que nadie te haga sentir así jamás, yo me quedaré en deuda para siempre con aquella promesa de hacerte feliz y que tristemente no conseguí cumplir, la déficit es mío, y te juro que es lo que más me duele en el adiós, el amor no se va a ir así de fácil, así de rápido y así de simple, el proceso será doloroso y sólo dios sabrá cuánto tardará en sanar esta herida que se llama ruptura y que pesa cómo no tienes idea.
Comencé con un GRACIAS y no puedo terminar con otro, pues gracias por haber sido tú la persona que desde aquella noche de abril cambió mi perspectiva de vida, gracias por ser tú la que mantuvo lo nuestro con vida, gracias por ser tú la que hizo que descubriera tantos placeres que la vida nos otorgó, gracias de todo corazón por mantenerme vivo, por ayudarme a inventar un mundo nuevo,  uno que vivíamos todos los días a cada minuto y qué en cada segundo se manifestaba, ya sabes, si el tiempo hablara diría lo mucho que nos amamos, lo mucho que nos quisimos y lo mucho pero lo mucho que debimos haber seguido así.
Gracias por estos cinco meses inolvidables, gracias por ayudarme a taparle la boca a tanta persona incrédula, gracias por formar parte de mis pensamientos favoritos y ahora de mis recuerdos más ansiados, ¿quién dice que no se puede vivir de amor? pues yo viví de amor cinco meses y aunque suene a un tiempo absurdo, la gente no tiene ni idea de todo lo que dos personas que se aman pueden hacer en ese tiempo, para mi, toda una vida. Gracias por todo, por el amor, por el dolor, por la aflicción, por los besos, por los abrazos, por las mordidas, por las peleas, por las cargadas, por las fotos, por las enchiladas, por los granos, por los cigarros, por los corazones, por los bailes, por los tatuajes, por las comidas, por las confesiones, por los hoteles, por las cervezas, por los mensajes, por los gritos, por los cines, por las huacas, por las playas, por los chullos, por los paraderos, por los gatos, por los micros, por los comentarios, por celendín, por los partidos, por los estadios, por doña fanny, por los twetts, por el chat, por peter, por mary, por jane, por el silencio, por las preguntas, por recordarme, por extrañarme, por desearme, por irte, por venir, por quedarte, por acompañarme, por los libros, por las películas, por las caminatas, por los parques, por las mañanas, por las tardes, por las noches, por las madrugadas, por los golpes, por las caídas, por levantarnos, por escondernos, por ignorarnos, por los dibujos, por los videos, por las cartas, ... gracias por absolutamente todo; quédate con el recuerdo de que yo a ti te he amado como nunca antes amé a alguien y que me duele en el alma que esto haya llegado a su fin. GRACIAS POR SER EL AMOR DE MI VIDA, y nunca dejes de creer en el amor.

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