Que qué ofrezco? Cabello sucio y sombra de barba / Edad oscura / Todo tiene un POR QUÉ mas no un PORQUE.
martes, 16 de agosto de 2011
VI PASAR MI PASADO.
Los ojos de la noche, me contaron que allá arriba, están enojados conmigo. No me importa. Fin.
sábado, 2 de julio de 2011
LO MÁS DIFÍCIL ES OLVIDAR LO FÁCIL QUE PODEMOS SER.
Yo del frío no me quejo, existen cien mil razones mucho más llamativas para hacerlo, lamento no poder realizar una lista de ellas, diría que mi pretexto es la limitación de caracteres que permiten utilizar acá, pero es falso, no sé si existe ese confín, no sé si los cuentan en realidad, sólo sé, que, la lista la llevo en mi cabeza, no en mi corazón como erróneamente me dejé engañar. Y si hablamos de mentiras, son las piadosas las que obstruyen mi peculiar accionar cuando de expresar lo contrario se trata. A veces soy muy mal agradecido con las opiniones ascendentes, otras veces me siento orgulloso de serlo, sobretodo cuando el dictamen proviene de alguien que cree saber más de lo que en realidad sabe. ¿Existe la simpleza dentro de una sugerencia? No existe cuando el orgullo pesa más que la humillación.
Las mentiras también me han enseñado a amoldar las circunstancias siempre a mi comodidad, siempre a mi favor y siempre en mi equipo. No son un problema hasta que un día se cansan de cargarse entre ellas y deciden rebelarse, saben dónde y cómo golpear. El momento en el que lo hacen siempre será una incógnita, una incógnita encerrada dentro de un explosivo. Las mentiras no son motivación para el aislamiento, al contrario, de una manera malévola me conectan con personas tan detestables como yo. Sí, es un circulo vicioso donde la culpabilidad cae sobre el menos protegido, que para variar siempre soy yo. Por eso y muchas cosas más, las mentiras encabezan mi lista de quejas permanentes y favoritas. Es más fácil mentir que decir la verdad, sobretodo cuando de amor que implica sinceridad se trata. Recomiendo no hacerlo y con franqueza acepto que acabo de mentir. No estoy a favor de ellas, pero tampoco voy a pregonar en su contra. Utilizarlas es destruir el alma, (sólo la mía, las de los terceros me tiene sin cuidado) pues esta se encuentra en decadencia desde que tengo uso de razón. Por eso puedo mas no quiero; sé que las confesiones ayudan a desinfectar la esencia, pero cuando la mancha negra es evidente, por más que se trate (al margen de poder hacerlo) la situación se vuelve una burla, una burla condicionada perpetuamente pero de la cual no hay que temer. Sólo yo sé cuando miento y cuando digo la verdad. Hago tan bien las dos cosas, que cada noche me sorprendo de lo bien sometida que tengo a mi alma que desde hace poco más de cinco años vive dolida conmigo. Únicamente se mantiene a mi lado porque sabe muy bien que esa es su obligación; aun nos quedan unos cuantos años para tratar de volver a poner los pies sobre el suelo, eso es a lo poco que puedo aspirar; una reconciliación a estas alturas de la vida no es un opción que quisiera considerar. Esto no acaba acá. La lista nunca se acorta, al contrario, cada día crece. A veces a paso lento, otras veces da unos gigantescos que hacen que me quede sin aliento, no por lo asombrado; si no por lo indiferente que me quedo.
lunes, 16 de mayo de 2011
LA ESENCIA PERFECTA
Hasta la mirada permuta, de recelo a confianza y de placer a aflicción. La manía nunca está donde la dejé ayer, tarda, para mi mala suerte, un par de horas en consumarse. No deja de ser gracioso pensar y maldecir a mi propia alma que cuando me conviene la llamo álter ego. Nunca estoy a la altura y siempre estaré en deuda con los menos necesitados de este chocante punto. Si hablamos de agudeza, tengo pues varios pretextos de uso personal que únicamente comparto con la perra de mi alma, sí; ella sabe muy bien a lo que me refiero cada vez que maldigo hasta su mínima ración.
Es indebido recordar y deplorar etapas del pasado (entiéndase por pasado: hace un par de minutos) ya que me dejaron ocioso esperándolas, con un encendedor, el momento oportuno para incinerarlas y reírme de las cenizas y hacer caso omiso de sus clemencias; sí, eso sería interesante, pero no fue así. Últimamente la indecencia me traga por partes, y dependo de aquello para seguir malgastando lo poco que me queda de vigor en búsqueda de gloria, sólo una poca, soy uno de esos conformistas por conveniencia en ciertas circunstancias de urgencia; a la larga resulta más corriente someter que combatir.
Invariablemente reconozco que, al margen de ser adepto de la despreocupación, también puedo agitar el rumbo con el pretexto de alterar instantes que sinceramente me cansé de esperar, no juzgo ni debato el método de hacerlo, el que quiere los espera a su manera y si es sentado mucho mejor. Aplaudo algunas posturas que de cuando en cuando me regala mi esencia, esa es su naturaleza, ser imprudente mas no precipitada. Encierro pues con su ayuda, ese tipo de aires que no me incomodan, los dejo libre y así funcionan correctamente dándole la tensión perfecta a mi corazón.
sábado, 14 de mayo de 2011
DESDPRECIO A LA ORDEN DEL DÍA
Entre conceptos y teorías me deshago por partes de lo innecesario, los sueños se equivocan también, no estoy a años luces de las prácticas tal y como ellos lo aseguran. Pero aquellos supuestos sueños no son más que insuficientes comas a los que nunca aprendo a adherirme; así es, me empeño en hacerlos subsistir como si en realidad premeditaran parte del auxilio sofocante y alegrías reducidas encerradas en el circulo de la fantasía esa que empieza cada noche y finaliza por las mañanas.
No es indispensable cansarse de ellos, mucho menos acostumbrarse a deambular por la línea perpleja que de cuando en cuando les da la gana ofrecer, y es que ese perfil de fiasco disfrazado de felicidad no es más que el fraude diario de balbucear entre aturdimiento y ceguera todo aquello que por el día se metió en mi cabeza, para luego procesarlo a su antojo durante la noche. ¿Decepcionado? A veces sí, otras también, si hablamos de acostumbrarse a algo, tiene que ser necesariamente a la burla esa de no poder y querer. De no salir sin haber entrado. De no detenerse sin haber siquiera corrido. El desencanto es una fijación ilusa, una reacción de hastío ante el rechazo y el desengaño que algunas mañanas no iluminadas ofrecen. El secreto (si es que hay alguno) debe ser no dejar que los límites repriman el accionar y las tendencias que el alma, que de por si es atrevida, posee.
Un consejo: Nunca dejar de soñar, el espíritu necesita alimentarse de sueños, aunque sea contraproducente, pese a que suene dañino. Soy el único con derecho a dispararme en los pies.
lunes, 4 de abril de 2011
NO HAY MESA PARA DOS
No hay posibilidad de detener mi actuar, insensible al dolor, indiferente a la alegría y neutro a la tristeza; lo demás no existe. Tengo, al igual que todos, una meta y prefiero que me tilden de codicioso antes que de perseverante, yo la manejo y me encanta salirme del carril, doblar justo en aquella esquina que dice: "miseria"; aunque preferiría aquella otra más completa que declara: "miseria emocional".
Calculo mis pasos, pues sí, a veces soy maligno y otras veces también, pero con menos fluidez. Tropiezo de vez en vez, pero de eso no me gusta hablar ni mucho menor contar; aquí lo fundamental es llegar a mi cometido, que en esta ocasión es, digamos, un jardín de rosas al que me gustaría patear, maldecir, desgarrar y sangrar. Y es por eso que, no tiene porque ser un acto malo precisamente; malos son sus ojos digo yo, malos son ustedes que también alguna vez condenaron y patearon a algo o alguien que no merecía dicho castigo.
No tengo ningún derecho a una franca restitución, tampoco la merezco, pero eso no está en debate en este momento; lo que sí quisiera es poder, aunque sea por una vez, liberar toda esa carga negativa que invade mi cabeza llena de esteras, carga que me condiciona y me obliga a dejar de valorar todo aquello que alguna vez me hacia, te hacia y nos hacia sonreír.
Fielmente pruebo lo que alguna vez indebido para mi fue, hoy llego a la cima y de una buena vez el cuento concluirá de la manera más ruin, no porque yo lo quise así, no porque estaba escrito y mi destino únicamente se encargo de entregarme la última línea amarga de la noche; sino porque esta noche, por vez primera, ante mis ojos dos sujetos nada elegantes me ofrecen muchas cosas pero ninguna es de mi agrado. Hasta aquí he llegado y confieso que tuve una vida llena de equivocaciones y contrasentidos, "aún no es tarde para arrepentirnos" me engaño a mí mismo, porque la verdad es que mi tiempo agotado ya estaba, mis ganas desvanecidas se encontraban, el cerebro podrido, el alma desgarrada, el corazón averiado y otros síntomas muy parecidos a la inhumación.
No me queda otra salida, no me queda otra opción, la locura se encuentra liberada por los pasillos, aquel garbo que hace poco me acompañaba me ha abandonado, pero no sólo él se ha ido, la arrogancia se burla de mi condición desde la ventana y junto con ella lo poco que me quedaba de soberbia trata de esquivarme y eludirme, todos ellos, al igual que yo; somos unos malagradecidos y sinceramente "malagradecidos" es un adjetivo muy chico para el momento que se torna fatídico.
Consumamos el acto. Fuera de la casa uno a uno se van perdiendo por entre las calles sin rumbo todas mis posturas y sensaciones, cada una toma su camino y me abandonan en la habitación que ahora la noto más enorme y oscura que nunca; es el final, sí, es mi final.
No sé si podré llegar al jardín de rosas, no sé si me seguiré manejando en la inmodestia, tampoco sabré si valió la pena esperar y conceptuar intolerantemente a todo y todos; sólo sé que allá, ya no lo podré hacer.
Atte, Una persona que quiso pero no pudo, que tuvo y malgasto, que odio y amo y que finalmente vivió pero no existió.
sábado, 2 de abril de 2011
ADHESIÓN FORZOSA
Sin el deseo de tocar fibras intocables, sin el pretexto de recordar actos imborrables y mucho menos querer colisionar contra el muro de aquellas memorias archivadas involuntariamente por culpa de, digamos, el tiempo y el espacio; que nunca sé donde están, pero sé que ahí están y si no es así, tengo presente aquel escrito que me dejaron firmado en el tocador y que pesadamente leo todos los días; "volveremos pronto" decían y se burlaban de mi patética rutina de lamentos, ¿patética? me pregunto a mí mismo, y si no es patético escuchar por las madrugadas alguna canción que identifique el estado de ánimo mas no la situación, entonces llámenme dramático suicida.
Tengo tres pretextos tres, el primero: "Ella ya no está" (mi peor carta de presentación); "Ella nunca me entenderá" cita el segundo y me doy cuenta de que un pretexto no siempre tiene que ser una salida, en fin, el tercero y último dice: "Ella tiene otro" y vuelvo a ser consciente de que soy un machista justificador. Llevo un buen tiempo tratando de disculparme con mis motivos que se encuentran resentidos encerrados en el armario, esta vez no habrá libre albedrío, sobretodo para mí, o para personas como yo que llevamos estampada en la frente el peor hábito del mundo: "alcohol + noches"; que combinación para más extraordinaria.
Al margen de querer cambiar por alguien y no poder, y muy al borde de no querer ni siquiera intentarlo, tengo más de un fallo conmigo mismo, pero está bien, sólo yo puedo perdonarme las veces que quiera, la linda autoperspectiva que nunca me sentencia y que siempre me acompaña, toda la vida jugará para mi equipo, que bueno fuera que esta aberración de razonamiento que asalta mi rumbo fuera aceptada y aprobada por todas las personas a las que alguna vez enterré vivas y que no sólo la tengan que soportar y admitir, sino que también la pusieran en práctica, el mundo no seria mejor, pero por lo menos habría menos caos.
Poseo también una queja disfrazada de arrepentimiento, un llanto con careta de júbilo y un desconsuelo con máscara de alegría, que afligida es la vida cuando las opciones de empirismo son minúsculas, necesito más alternativas de regocijo que vuelvan a mi cabeza un prostíbulo, un par de causas bondadosas no le vendrían mal al sistema tampoco; en fin, el amor es, o estar enamorado es un estado de estupidez transitoria, transitoria y contagiosa, por eso esta prohibido revocar aquellos clichés y premisas correlacionadas a esto del amor y las estupideces. Aprovechar el día a día sin despeinarse es no conseguir ni un carajo, la vida no está mal hecha, uno mismo la descompone, la oxida y la quema a balazos.
Poseo también una queja disfrazada de arrepentimiento, un llanto con careta de júbilo y un desconsuelo con máscara de alegría, que afligida es la vida cuando las opciones de empirismo son minúsculas, necesito más alternativas de regocijo que vuelvan a mi cabeza un prostíbulo, un par de causas bondadosas no le vendrían mal al sistema tampoco; en fin, el amor es, o estar enamorado es un estado de estupidez transitoria, transitoria y contagiosa, por eso esta prohibido revocar aquellos clichés y premisas correlacionadas a esto del amor y las estupideces. Aprovechar el día a día sin despeinarse es no conseguir ni un carajo, la vida no está mal hecha, uno mismo la descompone, la oxida y la quema a balazos.
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