domingo, 12 de agosto de 2012

Hablando de dolor.

Hoy me levanté con ganas de no hacerlo. Ya no hay compromiso, ese al que quiera o no, me llegué cariñosamente a familiarizar, con ella y sus cosas. Es la primera vez que no tengo ni idea de cómo es que hay que proseguir, a veces, raras veces, la vida pierde sentido porque olvida duramente lo que fue la emoción; yo no la he abandonado, fue ella quien se alejó fatalmente de mi, sólo me queda saltar el episodio, así me cueste, así me duela, así me torture. Cómo es, no. Nuevamente relatando lo que un corazón siente cuando se aflige, cuando se disgusta, cuando se desvanece, cuando siente que ahora solo está. Quisiera que se volviera de piedra, para evitar el martirio y la tribulación. He perdido también la dirección, esa mirada tan enamoradiza que pude haber llegado a tener, se ha marchado y el reflejo de estos ojos únicamente indican el olvido. 
Recuerdo que las cosas por algo suceden, si es por una migaja de bondad, bienvenida sea, pero si la consecuencia es un tropiezo más, ¿qué más da? he tocado fondo, y sé que después de todo lo malo que esta maldita vida me ha dado, un golpe más, a estas alturas, sería sólo un menester.
Cargo conmigo la mochila de la tortura, a veces me siento tan pero tan amado por las mujeres que todas; hasta mi madre; siempre me abandonan, Se acabaron los sueños, prefiero encerrarlos de por vida y tirar la llave, sé que ya no los necesito, sé que me producen angustia, sé que los voy a extrañar también y yo, para hacer de tripas corazón, estoy preparado.
No pude resolver el problema, ¿será porque siempre quise destruirlo? y así duden de mi reflexión, no había noche en las que en silencio los por qués inundaban mi almohada, tengo juicio y es ése el que no me dejaba dormir, sé que no soy el problema, asimismo sé que soy parte de el. Era muy improbable el riesgo de que me dejarás, que el temor que me producía el sólo hecho de pensarlo, amplificó mi miedo, agigantó el temor y eso más mal que bien es comprensible, ¿a quién no le cansa la inseguridad? Lo siento, el momento ya se perdió, así de simple, así de injusto. 
Creí también que, era una persona astuta, pero nunca tuve un plan, la paz, esa mental, no alcanza nunca, queda corta y minimizan emociones. 
Sé que el mundo me puede rechazar, lo sé y lo he vivido, pero, ¿el tuyo? ¿el tuyo, mi amor? sé que con el tiempo lo entenderé, entiendo que tal vez nunca existió tal repudio, mi cabeza, siempre mi cabeza.
Sugiero que me quedó corta la palabra amor, por eso de dar y sentir que no se da mucho en realidad, es por eso que desafío mis instintos y los dejo ganar, si hoy soy una carga, yo mismo puedo dejar de serlo para ti y los tuyos. Las farsas, ya las toleré tanto tiempo, que hoy se me dificulta alejarme de una vez por todas de ellas, no las puedo eludir, me duele que se refrieguen en mi cara y me digan todos los días que las cosas no funcionaban y que por más que lo intentase, no iba a poder salvar la situación, la llama se iba apagando lentamente y me desgarraba verla y pensar que no es una flama que se extingue, es el mismo fuego del amor el que se está muriendo delante de mi, cada vez que no estabas, yo moría.
El ciclo, como lo manifesté, se cerró ya, sé que hay miles de formas para amortiguar las penas pues el darme alas para luego cortarlas, es la máxima expresión de lo que algunos llaman sufrimiento, yo, aflicción.
Deseo terminar pensando que alguna vez, aunque sea una sola, te llegaste a sentir especial a mi lado, que un poco de placer a tu vida le haya podido dar. No anhelaba nada más que envejecer a tu lado, pero sé que no pude hacerte feliz, mi mochila y yo, nos vamos, es mejor partir ya de tu vida. Son las últimas líneas que espero dedicar a la persona que más amé en mi vida, a la persona que me cambió la vida, es más, a la persona que hizo que mi vida vuelva a ser vida a su lado. Estaré bien, y perdón por las lágrimas.

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